Chessdar
Nos posamos sobre la previsible biografía de Jan Mark van Rooterinjgk, develada por la página 46 del capítulo Biografías del Libro de los Libros:
"El imberbe Jonas (su díscola personalidad obligó a sus padres a llamarlo así, debido a la repulsión que le daba su bautismal nombre) demostró un precoz talento para las artes culinarias. Apenas a los 3 meses de estar padeciendo este mundo, con la leche que brotaba del pecho materno, el pilluelo se las ingeniaba para fabricar una exquisita mantequilla que acariciaba el estómago de sus 53 hermanos, 3 abuelos paternos (la reputación dudosísima de la madre de Rilk van Rooterinjgk era la causante de semejante excedente de abuelos), la casquivana abuela Matilde Hesselinck, la abuela materna Renate Troikjh, el tío Samuel Dientras, un amigo de Rilk cuyos honorarios apenas eran suficientes para cubrir la ración de pan de un gato hambriento en Siberia y la ama de llaves, Theresa Uebl, famosa en el pueblo de Laagraven por sus exquisitos Scons y Maartelen (el equivalente al dulce de cajeta mexicano). El secreto estaba realmente en la mantequilla que hábilmente fabricaba el héroe de esta epopeya: Jan Mark van Rooterinjgk. El exacto día en el cual cumplía sus primeros (y únicos, segun los cálculos de Rost Törg, médico familiar) 5 meses, utiliza por vez primera, el espeso y agrio brebaje maternal, para elucubrar unos extáticos scons con dulce de membrillo. Semana a semana, sus progresos eran notabilísimos y espantosos a la vez. Creme Brûlée, salmón a la filipina, filet mignon; en resumen, un menu digno de la guía Michelin.
Mitos vernáculos afirman que fue el pequeño Jan con apenas 1 año y 4 meses, quien creó la pizza napolitana luego de unas vacaciones en la región de Puglia con la familia toda. Amén de otras magistrales recetas como el helado de banana split, flan casero, fondant de chocolat, pato a la naranja. Segun palabras del chef japonés Yuko Matsugane, fue el loco Jan quien por vez primera, decidió servir un ejemplar rosado de salmón traído de Noruega, mezclado en trocitos con un arroz hervido con vinagre y azucar. El prototipo del sushi.
Claro está, que varias de estas recetas no son a base de leche. Pero el niño, prendido al pecho materno, inspirado por ese elixir, creaba. Su madre iba de un extremo al otro de la elegante cocina familiar, con el pequeño engrapado a su busto generoso (su mama izquierda pesaba 16 kilos con 50 gramos, y la derecha, el doble: 56 kilos con 45 gramos). Su boca, tenaz como un pez con su anzuelo, le permitía mover sus diminutos brazos, frenéticamente mezclando ingredientes, batiendo, salteando, picando. Ese orgía creativa de gula, terminó el 24 de agosto de 1897. Mamá "pechos de avestruz gigante" Sarah, murió bajo los cascos de un ejemplar árabe que tiraba del carruaje del conde Gustav von Wesendonck. Sin ese estímulo, el bianuario Jan jamás pudo recrear ninguna de sus magistrales recipes (perdón por el desliz en inglés del curador de estas páginas, será devidamente castigado. Su nombre era John Pemberthonp y fue desterrado a la isla de Pascua, retornando a su hogar 4 días después)-(perdón por el error explicitado en la palabra devidamente, ya que el pasante que comentaba la curación de la biografía en curso jamás había aprobado ortografía elemental. Será debidamente castigado. Su nombre era John Perberthonp Jr., y corrió la misma suerte que el padre. No retornó a su hogar. Conoció a una mujer en el barco Lady Marcy.). Pedimos disculpas a nuestros lectores por este tipo de interrupciones inútiles.
Vanos fueron los intentos de conseguir pechos sustitutos: su abuelita murió de un infarto, provocado por el desgarro de su busto izquierdo, cuando el frenético Jan comenzó a arrastrarla de un extremo al otro de la cocina; además, perdió 679 litros de sangre; hecho que aun hoy, los galenos más ilustrados del mundo, no atinan a explicar. Se intentó con una vaca, pero su densa anatomía, amén de su escasa movilidad, atentaron contra el gourmand. Incluso, el robusto Ryan McKellen, conocido por esos tiempos como el escocés más fuerte de Laagraven, se sumó con súbito entusiasmo a la misión de ayudar al precoz Chef. Sirviéndose de sus hercúleos brazos, levantó a la vaca y siguió el frenético y descompasado ritmo del genial y puber Jan -aun con escasos 11 años-(y según afirmó en su reporte de ese año el médico familiar, sus 11 años durarían exactamente 1 año) por toda la cocina, mientras el, creaba y succionaba febrilmente la ubre del ejemplar vacuno (segun cálculos realizados por el célebre matemático y ginecólogo Richard van Orton, Jan consumía por receta, un aproximado de 560 litros de leche). La fuerza del errante escocés, fue mermando lentamente. Su postrero suspiro adornó la última gota de lima, que culminaba la obra de nuestro cocinero. La creación: una Entrée de queso camembert, rúcula, hojas de parra, toques de menta, azufre, hierro picado y gotitas de alquitrán. El resultado: decepcionante. McKellen murió del esfuerzo, aplastado por la vaca. Su familia demandó por 78 mil coronas neerlandesas a la familia van Rooterinjgk, adelantando su quiebra total. Por otro lado, la feroz e impiadosa crítica publicada en el Laagraven Tageblatt, firmada por el celebérrimo crítico culinario y pésimo besador Theo van Bruinks (quien había sido invitado cuidadosamente por el padre de Jan a la velada grastronómica), profetizaba y dictaminaba el fin de una ya diseccionada carrera detrás de ollas y sartenes.
Bañado en lágrimas, el jovenzuelo, postrado frente a la cruz que adornaba su piccolo dormitorio, juró por todos sus antepasados (algunos teóricos del Royal College of Thelogical Sciences afirman que incluyó en el juramento al príncipe heredero al trono, William Straatenger, e incluso, a la aun por nacer hija del fallecido McKellen) y también por su santa madre, que jamás volvería a pisar cocina alguna. Este hecho, sería la prueba concluyente de la extrema delgadez que llegó a padecer Jan durante su vida, llegando a acusar en báscula apenas 12 kilos (sí, adivinó: otra vez, galenos del Surgeons College of Glasgow afirman que jamás un hombre podría llegar a pesar 12 kilos)
Ese día, 15 de Febrero, significó el comienzo de su meteórica carrera en el cuadriculado mundo de las probabilidades ajedrecísticas. Apadrinado por el gran Maestro belga Reuben de Koonig, aprendió los movimientos básicos en escasos 4 segundos (prestigiosos físicos, psicólogos, astrónomos, goleros, matemáticos e incluso un hacendoso limpiador de los baños del prestigiosísimo Oxford College refutan este dato, alegando que es imposible semejante proeza). Memorizó las variaciones de las aperturas famosas por ese entonces: Gambito de Dama tímida. Variación de Koonig sobre tema de Diabelli. Apertura clásica neerlandesa. Variación sobre Gambito de atrevido Alfil. Todo ello, conseguido con apenas esfuerzo. Su tutor, encantado, le presentaba desafiantes, a los que despachaba sin titubear. Una nota del diario personal de de Koonig nos ilustra:
"su desdén era asombroso. A la joven promesa húngara Ingo Barsi, gran Maestro a los 17 años, lo venció en apenas 13 movimientos, jugando con negras, y una crisis estomacal que lo obligaba a dejar el tablero luego de cada jugada....."
Debido a imperfecciones en la traducción del texto siguiente, nos vemos obligados a interrumpir el relato. En breve, cuando el comité de sabios defina la traducción final, este texto encontrará su final.
Página 46. Umm el Qissa.
"El imberbe Jonas (su díscola personalidad obligó a sus padres a llamarlo así, debido a la repulsión que le daba su bautismal nombre) demostró un precoz talento para las artes culinarias. Apenas a los 3 meses de estar padeciendo este mundo, con la leche que brotaba del pecho materno, el pilluelo se las ingeniaba para fabricar una exquisita mantequilla que acariciaba el estómago de sus 53 hermanos, 3 abuelos paternos (la reputación dudosísima de la madre de Rilk van Rooterinjgk era la causante de semejante excedente de abuelos), la casquivana abuela Matilde Hesselinck, la abuela materna Renate Troikjh, el tío Samuel Dientras, un amigo de Rilk cuyos honorarios apenas eran suficientes para cubrir la ración de pan de un gato hambriento en Siberia y la ama de llaves, Theresa Uebl, famosa en el pueblo de Laagraven por sus exquisitos Scons y Maartelen (el equivalente al dulce de cajeta mexicano). El secreto estaba realmente en la mantequilla que hábilmente fabricaba el héroe de esta epopeya: Jan Mark van Rooterinjgk. El exacto día en el cual cumplía sus primeros (y únicos, segun los cálculos de Rost Törg, médico familiar) 5 meses, utiliza por vez primera, el espeso y agrio brebaje maternal, para elucubrar unos extáticos scons con dulce de membrillo. Semana a semana, sus progresos eran notabilísimos y espantosos a la vez. Creme Brûlée, salmón a la filipina, filet mignon; en resumen, un menu digno de la guía Michelin.
Mitos vernáculos afirman que fue el pequeño Jan con apenas 1 año y 4 meses, quien creó la pizza napolitana luego de unas vacaciones en la región de Puglia con la familia toda. Amén de otras magistrales recetas como el helado de banana split, flan casero, fondant de chocolat, pato a la naranja. Segun palabras del chef japonés Yuko Matsugane, fue el loco Jan quien por vez primera, decidió servir un ejemplar rosado de salmón traído de Noruega, mezclado en trocitos con un arroz hervido con vinagre y azucar. El prototipo del sushi.
Claro está, que varias de estas recetas no son a base de leche. Pero el niño, prendido al pecho materno, inspirado por ese elixir, creaba. Su madre iba de un extremo al otro de la elegante cocina familiar, con el pequeño engrapado a su busto generoso (su mama izquierda pesaba 16 kilos con 50 gramos, y la derecha, el doble: 56 kilos con 45 gramos). Su boca, tenaz como un pez con su anzuelo, le permitía mover sus diminutos brazos, frenéticamente mezclando ingredientes, batiendo, salteando, picando. Ese orgía creativa de gula, terminó el 24 de agosto de 1897. Mamá "pechos de avestruz gigante" Sarah, murió bajo los cascos de un ejemplar árabe que tiraba del carruaje del conde Gustav von Wesendonck. Sin ese estímulo, el bianuario Jan jamás pudo recrear ninguna de sus magistrales recipes (perdón por el desliz en inglés del curador de estas páginas, será devidamente castigado. Su nombre era John Pemberthonp y fue desterrado a la isla de Pascua, retornando a su hogar 4 días después)-(perdón por el error explicitado en la palabra devidamente, ya que el pasante que comentaba la curación de la biografía en curso jamás había aprobado ortografía elemental. Será debidamente castigado. Su nombre era John Perberthonp Jr., y corrió la misma suerte que el padre. No retornó a su hogar. Conoció a una mujer en el barco Lady Marcy.). Pedimos disculpas a nuestros lectores por este tipo de interrupciones inútiles.
Vanos fueron los intentos de conseguir pechos sustitutos: su abuelita murió de un infarto, provocado por el desgarro de su busto izquierdo, cuando el frenético Jan comenzó a arrastrarla de un extremo al otro de la cocina; además, perdió 679 litros de sangre; hecho que aun hoy, los galenos más ilustrados del mundo, no atinan a explicar. Se intentó con una vaca, pero su densa anatomía, amén de su escasa movilidad, atentaron contra el gourmand. Incluso, el robusto Ryan McKellen, conocido por esos tiempos como el escocés más fuerte de Laagraven, se sumó con súbito entusiasmo a la misión de ayudar al precoz Chef. Sirviéndose de sus hercúleos brazos, levantó a la vaca y siguió el frenético y descompasado ritmo del genial y puber Jan -aun con escasos 11 años-(y según afirmó en su reporte de ese año el médico familiar, sus 11 años durarían exactamente 1 año) por toda la cocina, mientras el, creaba y succionaba febrilmente la ubre del ejemplar vacuno (segun cálculos realizados por el célebre matemático y ginecólogo Richard van Orton, Jan consumía por receta, un aproximado de 560 litros de leche). La fuerza del errante escocés, fue mermando lentamente. Su postrero suspiro adornó la última gota de lima, que culminaba la obra de nuestro cocinero. La creación: una Entrée de queso camembert, rúcula, hojas de parra, toques de menta, azufre, hierro picado y gotitas de alquitrán. El resultado: decepcionante. McKellen murió del esfuerzo, aplastado por la vaca. Su familia demandó por 78 mil coronas neerlandesas a la familia van Rooterinjgk, adelantando su quiebra total. Por otro lado, la feroz e impiadosa crítica publicada en el Laagraven Tageblatt, firmada por el celebérrimo crítico culinario y pésimo besador Theo van Bruinks (quien había sido invitado cuidadosamente por el padre de Jan a la velada grastronómica), profetizaba y dictaminaba el fin de una ya diseccionada carrera detrás de ollas y sartenes.
Bañado en lágrimas, el jovenzuelo, postrado frente a la cruz que adornaba su piccolo dormitorio, juró por todos sus antepasados (algunos teóricos del Royal College of Thelogical Sciences afirman que incluyó en el juramento al príncipe heredero al trono, William Straatenger, e incluso, a la aun por nacer hija del fallecido McKellen) y también por su santa madre, que jamás volvería a pisar cocina alguna. Este hecho, sería la prueba concluyente de la extrema delgadez que llegó a padecer Jan durante su vida, llegando a acusar en báscula apenas 12 kilos (sí, adivinó: otra vez, galenos del Surgeons College of Glasgow afirman que jamás un hombre podría llegar a pesar 12 kilos)
Ese día, 15 de Febrero, significó el comienzo de su meteórica carrera en el cuadriculado mundo de las probabilidades ajedrecísticas. Apadrinado por el gran Maestro belga Reuben de Koonig, aprendió los movimientos básicos en escasos 4 segundos (prestigiosos físicos, psicólogos, astrónomos, goleros, matemáticos e incluso un hacendoso limpiador de los baños del prestigiosísimo Oxford College refutan este dato, alegando que es imposible semejante proeza). Memorizó las variaciones de las aperturas famosas por ese entonces: Gambito de Dama tímida. Variación de Koonig sobre tema de Diabelli. Apertura clásica neerlandesa. Variación sobre Gambito de atrevido Alfil. Todo ello, conseguido con apenas esfuerzo. Su tutor, encantado, le presentaba desafiantes, a los que despachaba sin titubear. Una nota del diario personal de de Koonig nos ilustra:
"su desdén era asombroso. A la joven promesa húngara Ingo Barsi, gran Maestro a los 17 años, lo venció en apenas 13 movimientos, jugando con negras, y una crisis estomacal que lo obligaba a dejar el tablero luego de cada jugada....."
Debido a imperfecciones en la traducción del texto siguiente, nos vemos obligados a interrumpir el relato. En breve, cuando el comité de sabios defina la traducción final, este texto encontrará su final.
Página 46. Umm el Qissa.


2 Comments:
Qué pena! La historia se ha perdido a un gran creador culinario. Suerte que la idea del sushi sobrevivió.
Abukasem!! Queremos conocer el final de esta fabulosa historiaaaa...
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